MÁS RAZONES PARA RECHAZAR EL APARCAMIENTO SUBTERRÁNEO EN LA PLAZA DE LOS BANDOS
Lunes 5 de junio de 2006
Las ciudades comprometidas con un desarrollo que sea sostenible económica, social y ambientalmente, firmaron una Carta en 1994 en la ciudad danesa de Aalborg. Hace apenas un mes el Pleno del Ayuntamiento de Salamanca acordó adherirse a esa Carta de Aalborg que compromete, entre otras cosas, a “reducir la movilidad forzadas y dejar de fomentar el uso innecesario de los vehículos motorizados” dando “prioridad a los medios de transporte respetuosos del medio ambiente”.
Surge la duda de si Julián Lanzarote ha leído este texto, antes de firmarlo, y es consciente de a qué le compromete. Quizá piensa que, como en el caso de la Convención de Patrimonio Mundial o de la legislación urbanística y ambiental, se trata de simples “orientaciones” que él puede incumplir en función de los intereses económicos que patrocina y representa, porque para eso es alcalde.
Hemos de denunciar esta actitud hipócrita y cínica y ser capaces de trasladar a nuestros convecinos que los compromisos son para ser cumplidos y que debemos reclamar a quienes están al frente de las instituciones que actúen en consecuencia.
Hay una contradicción evidente entre defender el bienestar, la calidad de vida y el medio ambiente y destruir el arbolado maduro de nuestra ciudad cada vez que hay una obra, una remodelación, un nuevo edificio…
En Los Bandos, una vez más, se pretende destruir una plaza, un espacio útil, acogedor, hermoso… para esconder los malos humos y estimular la llegada de coches al centro. Si lo toleramos perderíamos más árboles maduros a manos de Lanzarote, padeceríamos más tráfico y tendríamos una plaza impersonal con plantas raquíticas, como ya ha ocurrido en otros casos.
No se puede seguir sacrificando la ciudad y nuestra calidad de vida para salvaguardar el supuesto derecho de una minoría que utiliza el coche para llegar al centro.
No creemos que el futuro del comercio en el centro dependa de un aparcamiento, aunque pueda venir bien a algún futuro hotel. Más vale que los comerciantes revisen las actitudes de quienes dicen representarles y defenderles. En lugar de echarse en los brazos de quienes hacen todo lo posible por destruirles, deberían aliarse con sus clientes y no perjudicarles robándoles una plaza.
Lanzarote no puede desoír a más de 16.000 ciudadanos que han manifestado su rechazo al aparcamiento, ni a las voces autorizadas del ámbito cultural y universitario como el Centro de Estudios Salmantinos que, al igual que hizo en 1997, ahora ha aprobado una moción de rechazo a este proyecto.
Y no debemos olvidar a quienes ya no están con nosotros y se manifestaron en su día contra este despropósito, Enrique de Sena, Nicolás Martín Sosa, José Luis Martín, José María Francia o Carmen Martín Gaite… Seguir adelante sería una burla y una traición a su memoria, que Salamanca no puede consentir.
Frente a los intereses mezquinos que defiende Lanzarote, a costa del interés de la mayoría, frente a la chulería, el autoritarismo y el revanchismo no cabe la pasividad, ni la resignación.
A quienes venís trabajando por una ciudad mejor para todos, oponiéndoos a la barbaridad del aparcamiento en Los Bandos, quiero agradeceros el esfuerzo y pediros resistencia, porque aún podemos evitarlo y en todo caso conseguir que no le salga gratis a sus promotores y ejecutores.
De todos depende que el único hoyo que haga Lanzarote sea en la playa de Marbella, donde enterrar su soberbia.
Luis Enrique Espinoza Guerra
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