El modelo organizativo del que se dote Izquierda Unida debe ser útil para poder hacer efectivos los principios de actuación política que marcan los estatutos de IU, tanto a nivel regional como federal. Igualmente, deben servir para que IU Salamanca sea al tiempo, una organización abierta a la sociedad, pero con una fortaleza interna de la que hasta ahora ha carecido. Por ello, la afiliación debe ser uno de los ejes que vertebren IU. Los simpatizantes, los movimientos sociales y ciudadanos deben orientar e influir en la actividad política de la organización, pero son los afiliados y afiliadas a IU quienes en el día a día sustentan a IU.
La realidad de nuestra organización en los últimos años nos indica que IU ha sufrido un fuerte retroceso, no sólo en lo que apoyo electoral se refiere, sino también en el número de adscritos a IU.
Hoy, el número de afiliados y afiliadas a IU crece, lo que indica que la organización se está recuperando, pero que aún pasa por momentos de debilidad. Estas cifras, y la experiencia de tiempos pasados, nos obligan a ser realistas a la hora de diseñar el modelo organizativo que queremos para IU. La operatividad no está reñida con la representatividad. Pero tampoco podemos someter a las y los afiliados a IU, al enorme esfuerzo y tiempo que supone, de una parte, implicarse en su realidad política y social, y de otra parte, participar activamente en los órganos de dirección.
En cualquier caso, atendiendo a las dudas sobre la legitimidad que esta organización ha tenido en el últimos lustros se propone un modelo organizativo, en el que la dirección ejecutiva, en la que se prioriza la operatividad, sustente su legitimidad en un órgano amplio, democrático y representativo de la asamblea provincial, que hereda sus funciones de control e iniciativa política, esto es, en el Consejo Político.